noviembre 13, 2018
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Caja de Faraday: Cómo construir una caja «anti espionaje»

Has comenzado el 2018 pensando en tu privacidad, miras a tu móvil sobre la mesa, y por más que no estés dispuesto a renunciar a él, crees que puedes hacer algo extra para evitar filtraciones además de las actualizaciones en el sistema operativo y una buena disciplina de uso. Entre los casos más extremos encontramos el uso de una caja de Faraday para guardarlo. El mercado ha respondido rápidamente con soluciones portátiles, pero las más efectivas cuestan una fortuna. Ahí es cuando interviene el mundo del DIY…

Una de las primeras cosas que debemos asimilar sobre las cajas de Faraday es que no son perfectas. Si alguien imagina una especie de vacío electromagnético absoluto, lo cierto es que terminará muy decepcionado. La idea es atenuar energía lo suficiente como para proteger a un dispositivo (un PEM nos viene a la mente), o hacerle la vida imposible a quien trata de conectarse a él. Al mismo tiempo, existen diferencias muy importantes entre los objetivos que se buscan. En un pulso electromagnético, las frecuencias afectadas dependen de la fuente, pero al hablar de móviles nos interesa interferir GSM, WiFi, Bluetooth, NFC y GPS.

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Las instrucciones genéricas para construir una caja de Faraday siguen (más o menos) la misma línea. Necesitarás:

  1. Una o dos cajas. La cantidad modificará el diseño final, pero si es una se recomienda algo como una caja de zapatos con tapa superior, y si son dos, que una caja entre ajustada dentro de la otra.
  2. Papel de aluminio. Muchos entusiastas optan por cinta de aluminio para un mejor control, aunque requiere más experimentación, y no todas las cintas son adecuadas.
  3. Tijeras o un cúter, y una regla (opcional). Las superficies de aluminio no deben tener espacios extraños ni ranuras, por lo tanto, los cortes necesitan ser buenos y limpios.
  4. Paciencia. Se supone que una caja de Faraday puede ser construida en menos de veinte minutos, pero nadie nos está apurando aquí. Tómate tu tiempo.

En realidad, tenemos más espacio para maniobrar e improvisar de lo que imaginamos, siempre y cuando no se pierda de vista el objetivo principal, que es crear una «estructura» uniforme de aluminio alrededor del dispositivo, y que no se toquen directamente. Las imágenes que compartiremos a continuación muestran dos variantes: La primera posee una segunda «caja» en su interior (en esencia, trozos de cartón), mientras que la caja externa de madera es cubierta con papel de aluminio. La segunda elimina el cartón secundario, y deja que el propio interior de la caja de zapatos haga de aislante entre el teléfono y la capa exterior de aluminio.

En madera, con cartón dentro para aislar a los dispositivos del metal
Capa externa de aluminio, la propia caja hace de aislante

Uno de los detalles más importantes es que en ambos casos vemos aluminio superpuesto en los bordes, de modo tal que el cierre de las tapas sea hermético (incluyendo fricción, el simple contacto no es suficiente) y exista «continuidad» entre todo el material. Entonces, ¿qué otra cosa podemos utilizar? Los resultados finales varían mucho de un diseño a otro, pero hemos visto ejemplos basados en cubos de basura metálicos (con otro cubo de plástico en su interior), y cajas de municiones. Ahora, la calidad del sello es crítica. Las «bolsas Faraday» más costosas poseen un sistema de cierre que obliga al usuario a enrollar la parte superior de la bolsa con dos o tres vueltas. Lo ideal sería sellar por completo la caja con cinta de aluminio (tal y como lo enseña el doctor Arthur Bradley en el vídeo más abajo), pero se supone que queremos sacar el dispositivo de su interior con cierta frecuencia.

Eso nos lleva a la enorme cantidad de casos en los que las cajas de Faraday caseras parecen fallar, con radios y móviles que siguen funcionando en su interior. ¿Cuál es el problema? Básicamente estamos ante una serie de dispositivos que requieren muy poca energía para funcionar, y cualquier filtración inesperada en la caja provoca el fracaso directo. En resumen: No dejes de intentarlo. Cambia los materiales o el diseño general si es necesario. Si los resultados no son positivos, siempre existe la opción nuclear: Adoptar un teléfono con batería removible, y retirarla cuando no lo usamos. Ni siquiera el sistema más robusto de espionaje o telemetría puede escapar a la presencia de una fuente de energía. Al final del día, en lo que se refiere a seguridad informática, la paranoia funciona.

Fuente: www.neoteo.com

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